Eficiencia energética en supermercados: el impacto del frío en el consumo eléctrico del retail alimentario

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Cada año, la conmemoración del Día Mundial de la Eficiencia Energética invita a reflexionar sobre cómo utilizamos la energía y qué oportunidades existen para operar de forma más eficiente.

En sectores como la industria o el transporte, esta conversación suele centrarse en combustibles, movilidad o generación eléctrica. Sin embargo, en el mundo del retail alimentario existe un factor clave que muchas veces pasa desapercibido: la refrigeración.

En un supermercado moderno, el frío no es solo una infraestructura técnica. Es uno de los principales centros de consumo energético del negocio.

Dependiendo del tipo de tienda y de la configuración del sistema, la refrigeración puede representar entre el 40 % y el 50 % del consumo eléctrico total de un supermercado.

Comprender este impacto es fundamental para avanzar hacia operaciones más eficientes y sostenibles.

El frío: el mayor consumidor de energía en supermercados

Los supermercados dependen de múltiples sistemas de refrigeración para garantizar la conservación de alimentos:

  • vitrinas refrigeradas
  • congeladores
  • cámaras frigoríficas
  • áreas de almacenamiento en frío.

A diferencia de otros sistemas del edificio, la refrigeración opera de forma continua, las 24 horas del día, manteniendo condiciones térmicas estables para preservar la calidad y seguridad de los productos.

Esta operación permanente convierte al frío en uno de los mayores motores del consumo energético dentro de la tienda.

Cuando se analiza el consumo energético de un supermercado, es fácil enfocarse en elementos visibles como iluminación o climatización. Sin embargo, el impacto energético de la refrigeración suele ser significativamente mayor.

El impacto energético del frío en la operación del negocio

El consumo eléctrico asociado a la refrigeración tiene un impacto directo en la operación de un supermercado.

Entre los efectos más relevantes se encuentran:

  • aumento de los costos operativos
  • mayor carga sobre la infraestructura eléctrica
  • incremento de la huella energética del negocio.

En un contexto donde los costos energéticos siguen siendo un factor clave para la rentabilidad, optimizar el desempeño de los sistemas de refrigeración se vuelve una prioridad estratégica para las empresas de retail alimentario.

Mejorar la eficiencia energética del frío no solo tiene implicaciones ambientales. También puede traducirse en mejoras directas en la competitividad del negocio.

Europa: dos décadas mejorando la eficiencia energética del frío

En el marco de la conversación global sobre eficiencia energética, Europa ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo el sector del retail alimentario ha evolucionado para reducir el consumo energético de la refrigeración.

Desde principios de los años 2000, el sector europeo ha impulsado una transformación tecnológica significativa en los sistemas de refrigeración comercial, motivada principalmente por dos factores:

  • la búsqueda de mayor eficiencia energética
  • la transición hacia refrigerantes con menor impacto ambiental.

Uno de los avances más importantes ha sido la adopción de sistemas de refrigeración que utilizan CO₂ (R744) como refrigerante natural.

Según ATMOsphere, existen actualmente más de 60,000 supermercados en el mundo operando con sistemas transcríticos de CO₂, con Europa liderando la adopción.

Diversos estudios y aplicaciones reales han demostrado que estos sistemas pueden generar mejoras importantes en eficiencia energética frente a tecnologías tradicionales.

Por ejemplo:

  • estudios técnicos en supermercados europeos han documentado ahorros energéticos cercanos al 25 % frente a sistemas convencionales
  • optimizaciones recientes en arquitectura de sistemas CO₂ han mostrado reducciones adicionales de consumo entre 6 % y 16 %.

Innovaciones como compresión paralela, ejectores y mejoras en el control del sistema han seguido ampliando estas ventajas energéticas durante los últimos años.

Más de dos décadas después de sus primeras aplicaciones comerciales, la refrigeración con CO₂ se ha consolidado como una de las tecnologías más relevantes para mejorar la eficiencia energética del retail alimentario.

Una oportunidad para mejorar la eficiencia energética en el retail local

Las experiencias del sector en Europa muestran que mejorar la eficiencia energética en la refrigeración comercial es posible cuando se combinan diseño adecuado, tecnologías más avanzadas y una visión de largo plazo sobre el desempeño de los sistemas.

Durante las últimas dos décadas, soluciones como la refrigeración con CO₂ han demostrado su capacidad para reducir el consumo energético y mejorar la eficiencia operativa en miles de supermercados alrededor del mundo.

En mercados como República Dominicana, donde el retail alimentario continúa expandiéndose y los costos energéticos siguen siendo un factor relevante para la operación de los negocios, estas experiencias ofrecen una referencia valiosa sobre el camino que puede seguir la evolución del sector.

La adopción de nuevas tecnologías y enfoques de diseño más eficientes comienza a abrir espacio también en el contexto local. En proyectos desarrollados por Frigga Cooling Experts, la implementación de sistemas de refrigeración con tecnología CO₂ ha permitido registrar reducciones de consumo energético superiores al 12 %, demostrando que estas soluciones pueden aportar beneficios concretos en términos de eficiencia operativa.

A medida que la conversación sobre eficiencia energética gana relevancia en el sector, comprender el impacto del frío en el consumo eléctrico del retail alimentario será cada vez más importante para diseñar sistemas de refrigeración más eficientes, sostenibles y preparados para los desafíos energéticos del futuro.